miércoles, 9 de marzo de 2011

¡Son los terpenos, imbecil!!

Sin ánimo de ofender, pero me moría de ganas de parafrasear a Bill Clinton con su mítica frase. Además llama la atención sobre la entrada ya que cierra unciclo e inicia otro.
En fin, pues esta es la razón del uso de los aceites esenciales para el control de enfermedades en viticultura ecológica. Los terpenos son moléculas muy abundantes en los vegetales. Forman parte de ese grupo: la clorofila, los carotenoides (color naranja de la zanahoria), la resina de los pinos y forman alguna de las hormonas más importantes en las plantas, como el ácido abcísico. Son grupos  de moléculas muy variadas y cumplen con diversas funciones, entre otras, establecen un control al desarrollo bacteriano y fúngico. Un ejemplo extremo son las piretrinas (estas se obtienen de flor de un crisantemo y se utilizan como insecticida en viticultura ecológica).
Cuando se aplican aceites esenciales tenemos un problema. Dependemos del clima, las boquillas, la presión de trabajo, en definitiva, del método de aplicación. Por otro lado, dependemos de la luz. Ya que estas moléculas se fotodegradan con facilidad. Es decir, se destruyen rápidamente cuando les da la luz directa. Y estoy hablando de períodos de minutos-horas. Incluso si añadimos al caldo un fotoprotector.
Por eso hay tantas diferencias, y resultados erráticos en los artículos que ensayan aceites esenciales. Son moléculas eficientes, pero inestables, cuando se exponen al aire y la luz.
Otro asunto serán las fitoalexinas (otros terpenos) de las que hablaré otro día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario